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Protección solar para la piel de los niños: sombra, ropa y crema

☀️ La piel de los niños no es una réplica en miniatura de la piel de los adultos: es más fina, la capa córnea protectora aún no se ha desarrollado por completo y la pigmentación propia tarda más en formarse. Por eso reacciona más rápidamente a la radiación UV, a menudo incluso antes de que se aprecie ningún enrojecimiento.
Lo que realmente ayuda en el día a día: la sombra entre las 11 y las 15 horas es la mejor protección solar que existe, por delante de cualquier crema. Después viene la ropa: una camiseta con mangas, un sombrero de ala ancha y unas gafas de sol protegen a la piel de la mayor parte de la exposición. La crema solar es la tercera capa, no la primera. Hay que aplicarla generosamente en todas las zonas expuestas, unos 20 minutos antes de la exposición, y volver a aplicarla después de bañarse o sudar; «resistente al agua» no significa que lo sea para siempre. Las zonas que más se suelen olvidar son las orejas, la nuca, el dorso de los pies y la raya del pelo.
Los bebés menores de un año no deben exponerse directamente al sol bajo ningún concepto. Además, incluso a la sombra y en días nublados, los rayos UV siguen llegando; y en la costa y en la montaña, su intensidad es aún mayor.
Las quemaduras solares en la infancia tienen consecuencias para toda la vida. Lo bueno de esto es que, precisamente por eso, cada enrojecimiento que se evita también tiene un efecto que dura toda la vida. 🧴
Si tenéis dudas sobre qué es lo más adecuado para la piel de vuestro hijo, no dudéis en preguntarnos en la próxima visita de control. 💚
Vuestro equipo de la Familienpraxis Tirol 💚